Rayados celebró el campeonato con toda su gente

La afición esperó por más de nueve años una celebración que desde hace tiempo tenían pendiente y que el día de ayer volvió a desatar una locura. Con la copa de campeón en sus manos, los Rayados tomaron las calles de la ciudad y la pintaron de azul y blanco.

Hablar del presente año en Rayados es confuso e irónico, al ser uno de los años con más altibajos de su historia, pero también el más ganador. Se rompió la sequía de títulos, poseen futbolistas que marcaron época y le ganaron finales a dos de sus principales rivales.

El día de ayer, desde temprana hora, las calles de la ciudad de Guadalupe se tiñeron de azul y blanco. Los hinchas comenzaron a llegar al punto de inicio para esperar al equipo y hacer el recorrido junto a ellos para posteriormente acudir a la fiesta que los esperaba en el Gigante de Acero.

Eran las 9:00 horas y la gente fue llegando en gran número. El inicio del desfile estaba pautado para las 10:30, pero una hora antes, la Avenida Juárez ya estaba vallada, para darle el espacio a la salida del autobús.

El desfile tuvo una mejor organización a diferencia de lo que ocurrió en el festejo de la obtención de la Concachampions en mayo. La gente no podía acceder hacia Plaza Sésamo y apenas llegaron los jugadores, pudieron subir al autobús para comenzar con la caravana.

Aficionados colgados de los semáforos, gente esperando a las afueras de los comercios, en las escaleras de la estación del metro, en los puentes. Para donde uno observaba, había una persona con una bandera, gritando y cantando de alegría.

Calles cerradas, toda una ciudad movilizada y un trayecto que duró poco más de una hora y que finalizó con los jugadores arribando al Gigante, donde lo esperaban otros miles para continuar con la celebración.

Canticos, porras y frases que se enmarcarán en la memoria de los aficionados que esperaron 9 largos años para volver a ver a su equipo campeón de Liga.

“Lo prometido es deuda. Acá está, es de ustedes. Muchas gracias por confiar, por creer en nosotros. Los llevo en el corazón, saben lo que siento por este club y esta camiseta”, señaló un eufórico Antonio Mohamed que por fin pudo cumplir la promesa que le hizo a su fallecido hijo años atrás.

Los jugadores fueron de pocas palabras, pero todos coincidieron en que se cumplió con lo que se prometió meses atrás, una estrella que se negaba a llegar, pero que ahora brilla en el jersey rayado.

“Lo prometido acá está, es de ustedes. Muchas gracias por confiar, por creer en nosotros. Los llevo en el corazón, ya saben lo que siento por este club y esta camiseta”. Las palabras de Antonio Mohamed ante La Pandilla en el día post quinta estrella refleja el sentimiento de jugadores, cuerpo técnico, dirigentes y afición. El Turco, que rompió en lágrimas de emoción y gloria en el Azteca, ahora fue felicidad y tranquilidad por el deber cumplido. Así le habló a su pueblo regio con copa en mano.

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